¿Por qué tomamos tazas de variedades de café más suaves, mientras que otras parecen conservar toda su intensidad? Debemos remontarnos al origen de esos granos de café para comprenderlo. El café Arábica y Robusta son las dos grandes especies comerciales que hay en el mundo, pero que ofrecen infinitas posibilidades para su manipulación.
Igual que Yoko Ono y John Lenon (al menos en sus inicios), el chocolate y la guindilla y otras parejas no libres de polémica, ambas variedades de café parecían agua y aceite. Sin embargo, aquellos que se han atrevido a indagar más allá han descubierto que como en la música y la gastronomía, el arte del café hace convivir hasta a los contrarios.
Tan diferentes… y a la vez tan iguales. Ambas variedades son las que nos preparan antes de una entrega. Las que nos despejan la cabeza antes de una reunión importante un lunes. Las que sirven de excusa para quedar con amigos, con esa persona que estás conociendo. Las que despiertan miles de nuevas ideas con cada sorbo. ¿Una cápsula que equilibre ambas fuerzas? Prueba las distintas variedades de cápsulas Ispirazione Genova Livanto y siente el potencial escondido.
El arte de cultivar granos de café
El terroir es la combinación de clima y ubicación donde crece un cafeto. Su uso se ha extendido a otras lenguas para designar a una extensión geográfica delimitada y homogénea (no necesariamente correspondiente a alguna división política) que presenta alguna particularidad llamativa en su producción agrícola.
El café Arábica es una variedad algo más especial. Además de requerir una zona de cultivo a mayor altura, necesita un clima húmedo y cálido. El de mayor calidad se suele encontrar a mayor altura. El café Robusta, como su propio nombre indica, soporta más humedad y tiene un rendimiento continuo, creciendo durante todo el año.
Sea como sea, hay granos de café diferentes para cada persona. Si te consideras un auténtico amante de esta bebida, es el momento de dejar de leer para empezar a sentir. ¿Por cuál empezamos?