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MUNDO DEL CAFÉ

Iced latte: el café frío con leche que siempre apetece

El iced latte es mucho más que un café con hielo: es fresco, cremoso y tiene ese punto irresistible que siempre resulta tentador. Una receta sencilla que transforma el café de siempre en una bebida más ligera, refrescante y fácil de personalizar según el momento, el plan o el antojo del día.

Café latte con hielo en fondo de piscina

Para disfrutar de una iced latte no hace falta esperar al verano. Con Nespresso, el café frío se disfruta durante todo el año, con recetas sencillas, cafés aromatizados y muchas formas de personalizarlo a tu gusto.

¿Qué es un iced latte? 

También conocido como café frío con leche, un iced latte es una bebida de café frío preparada con espresso, hielo y leche fría. El café aporta intensidad, la leche suma cremosidad y el hielo lo convierte en una opción refrescante. Es una de las bebidas de café frío más populares porque tiene ese equilibrio perfecto entre sabor, suavidad y frescura. 

Puedes tomarlo clásico, con bebida vegetal, con un toque de sabor o con un café más intenso. El iced latte es de esas recetas que se adaptan a ti, no al revés.

Iced latte, cold brew, affogato o café con hielo: no son lo mismo

Iced latte: Espresso + leche fría + hielo. Cremoso, refrescante y equilibrado. Ideal si te gusta el café con leche, pero en versión fría.

Cold brew: Café infusionado en frío por varias horas, de sabor suave y sedoso. La cápsula Cold Brew Style Intense de Nespresso ofrece este resultado en solo cinco minutos mediante la técnica Hot bloom.

Affogato: Café caliente servido sobre helado. Más que una bebida, es casi un postre.

Café con hielo: Café caliente vertido directamente sobre hielo. Más intenso, más directo y normalmente sin leche.

Cómo hacer un iced latte en casa

Preparar un iced latte en casa es muy fácil. Solo necesitas unos pocos ingredientes y tu café favorito.

Mujer en una piscina con un vaso de iced latte

Necesitas:

  • 1 espresso o lungo Nespresso
  • Hielo
  • Leche fría o bebida vegetal
  • Un vaso grande
  • Opcional: vainilla, caramelo, canela o un toque de cacao


 

Paso a paso

PASO
1

Llena el vaso con hielo

Mejor si los cubitos son grandes: enfrían más y se derriten más despacio.

PASO
2

Añade la leche fría

Puedes usar leche entera, semidesnatada, desnatada o bebida vegetal. La de avena, por ejemplo, queda especialmente cremosa.

PASO
3

Prepara el café

Elige un espresso si buscas intensidad o un lungo si prefieres un resultado más suave y aromático.

PASO
4

Vierte el café sobre el hielo y la leche

Hazlo poco a poco para crear ese efecto de capas tan visual.

PASO
5

Mezcla y disfruta

Remueve suavemente, prueba y ajusta a tu gusto.

La proporción que nunca falla

Para un iced latte equilibrado, puedes empezar con esta combinación:

1 café + 4 o 5 cubitos de hielo + 120-180 ml de leche fría

¿Lo quieres más intenso? Añade menos leche.
¿Más suave? Añade un poco más.
¿Extra refrescante? Más hielo.
¿Más cremoso? Prueba con bebida de avena o leche entera.

Pequeños trucos para que quede perfecto

El iced latte es sencillo, pero algunos detalles marcan la diferencia. Usa cubitos grandes para que el café no se diluya demasiado rápido. Elige un café con personalidad para que su sabor siga presente al mezclarlo con leche y hielo. Y si quieres un resultado aún más fresco, enfría el vaso antes de prepararlo.

Café latte en un vaso hecho de hielo Vaso de café con leche y hielo

También puedes jugar con el orden: hielo primero, leche después y café al final. Además de quedar bonito, ayuda a crear una experiencia más completa desde el primer sorbo.

Qué café elegir para un iced latte

Para preparar iced lattes, funcionan muy bien los cafés con perfiles suaves y equilibrados como Volluto. Sus notas de cereales, cacao, frutos secos o vainilla -presentes también en Barista Creations Vaniglia- combinan especialmente bien con la leche fría.

Si buscas un resultado más delicado, elige una intensidad media; si prefieres que el café tenga más protagonismo, apuesta por una opción con más cuerpo como Double Espresso Scuro. Algunas variedades, como Ice Leggero, están especialmente pensadas para disfrutarse en frío, realzando el equilibrio con el hielo sin perder matices.

Ideas de iced latte para no hacer siempre el mismo

Una vez dominas la receta básica, llega la parte divertida: probar nuevas versiones y personalizarla a tu manera. Puedes ajustar la cantidad de hielo, elegir más o menos leche, probar distintas intensidades de café o cambiar la leche por una bebida vegetal.

Iced latte clásico: El de siempre: café, leche fría y hielo. Simple, refrescante y equilibrado.

Iced vanilla latte: Añade un toque de vainilla para una versión más dulce, aromática y especial.

Iced latte con bebida vegetal: Prueba con avena, almendra o soja. Cada bebida cambia la textura y el sabor.

Iced latte intenso: Elige un café con más cuerpo y reduce un poco la cantidad de leche. Perfecto si quieres más carácter.

Iced latte suave: Usa un café aromático y más leche fría para una receta ligera y muy fácil de beber.

Iced latte para llevar: El iced latte también es perfecto para llevar contigo en Travel Mugs o Tumblers.

Café frío, no solo para verano

Café frío con tapa de color rosa

Aunque el iced latte suena a terraza, sol y días largos, no tiene por qué quedarse solo en verano. El café frío también puede formar parte de tu rutina durante todo el año: una pausa refrescante por la mañana, una receta diferente por la tarde, un café para llevar o una forma más ligera de disfrutar tu momento Nespresso.

Porque con tantas variedades, recetas y formas de prepararlo, el café frío es mucho más que una bebida estacional. Es una forma versátil de disfrutar el café cada día.

Descubre nuevas formas de disfrutarlo con Nespresso y convierte cada sorbo en una invitación a ir un poco más allá del café de siempre.