Usted se encuentra aquí : Inicio > Gente > Grand Couturier

Grand Couturier

La moda es una disciplina que combina muy bien con Tokio. Esta capital sofisticada y conservadora se distingue por una elegancia especial que no escapa a Yoshiyuki Miyamae. El estilista del departamento femenino de Issey Miyake nos ha abierto las puertas de una auténtica casa japonesa.


TOKIO ES UNA CIUDAD PROFUNDAMENTE JAPONESA, AUNQUE DE APARIENCIA COSMOPOLITA. LAS TORRES “ESPEJO” SON TAN EFÍMERAS COMO LOS JARDINES DE MUSGO Y SUS BIOMBOS DE PAPEL DE ARROZ. Y ESTA REVOLUCIÓN PERMANENTE HACE QUE LA MEGALÓPOLIS SEA TAN ESTABLE COMO UN VÍDEO DE UNA AVENIDA LLENA DE GENTE VISUALIZADO EN AVANCE RÁPIDO. Tokio, la introvertida tentada por lo extranjero, lanza una mirada oblicua, huidiza, sobre el mundo. Se asemeja a los temperamentos testarudos que abominan a sus detractores, pero que retoman imperceptiblemente las observaciones que estos les hacen. Sin embargo, su reticencia educada, que pone de manifiesto el sentimiento legítimo de su excepción, no se complace en un vestido con mangas pagoda y cuello mao. Prefiere ajustarse a su tiempo, cuidando de no pasarse de la raya.




SONRÍAN, POR FAVOR

La alta costura es una formulación occidental de la elegancia. Pero la casa japonesa Issey Miyake, de cuyo departamento de estilismo forma parte desde hace poco el diseñador Yoshiyuki Miyamae, demuestra de manera brillante que este lenguaje visual de origen europeo puede servir para promocionar el exotismo sin disolver su tipicidad en las masas en fusión de la mundialización. Solo cuando estas dos sensibilidades se mezclan tan mal como el aceite y el agua, hay que montarlas como una mayonesa. El estilo Issey Miyake hace pensar en este tipo de emulsión, cuyo resultado no restituye casi nada de sus ingredientes: simultáneamente niponas y planetarias, como un injerto donde no se distinguen los puntos de sutura. No es casualidad que el estilista de su departamento femenino tenga también tendencias eclécticas (reconoce que tiene debilidad por el café “affogato”: helado de vainilla cubierto con un doble Decaffeinato Intenso). Miyamae no duda en defender la mezcla de géneros, mientras se corresponda con el gusto de la casa… Así permite que su identidad evolucione, con el fin de evitar al sastre parodiarse, disfrazarse de mismo una vez agotada su inspiración. En esta casa que ha sabido hacer del negro un color intenso, la colección otoño-invierno 2013 (titulada “Hop, Step, Check”) se ha impregnado de paisajes vistos desde el cielo, en los que las cuadrículas urbanas y los patchworks agrícolas se han desteñido sobre sus cuadros fantasía emparentados con los plaids escoceses. Durante un reciente viaje a Irlanda, el estilista se dio cuenta de la facultad probablemente sobrenatural de los motivos tartán para expresar el otoño. Encontró un misterioso eco de su propia escritura gráfica, como un déjà-vu que nos hace creer que volvemos a vivir un acontecimiento que sucede por primera vez. O como cuando durante un viaje, la mirada ebria de evasión de repente se aferra a la impresión repentina de haberse cruzado con un rostro familiar. Además, cercano ya el cuarto desfile de su carrera, Miyamae ha encargado al grupo japonés de música electrónica Open Reel Ensemble la creación de una melodía irlandesa, un mobiliario sonoro hecho a medida para ilustrar su propia visión de este nuevo territorio vestimentario… Una interpretación según la cual los colores deben coordinarse naturalmente con los movimientos que los animan y no coaccionarlos. En cuanto a las modelos, se les pidió que sonrieran durante el espectáculo, lejos de la altivez habitual en la moda que quiere darles importancia pero que solo consigue hacerlas distantes. Esas bellezas, a menudo cruelmente platónicas, parecieron más terrenales, representando la exuberancia espontánea, la frescura estacional de sus modelos. Todo ello sienta admirablemente bien al cálido sello de Issey Miyake, realzando esta “alta costura prêt-à-porter” que se esfuerza en magnificar todos los portes, todas las apariencias, con una especie de generosidad humanista.


PUESTA EN ESCENA

“El ritmo al que desfilamos deja un espacio de expresión limitado a la narración de discursos que han sido largamente enriquecidos. Mi equipo y yo mismo preparamos durante seis meses una representación parisina que no durará más de diez minutos”. Es una elección dolorosa que requiere método, un arte de la promoción para el que Miyamae ha encontrado inspiración en el genio expresivo del kabuki, la versión nipona del teatro épico, en el que los actores interpretan más una alegoría animada que un personaje, una postura inflexible que lleva directamente a la tragedia. La eficacia de este arte mecánico consigue explicitar el argumento de cada obra con un sorprendente ahorro escénico que no merma en nada el espectáculo. Obligada a seguir el discurrir de los actos, de los registros de voz y sobre todo de una prodigiosa exuberancia vestimentaria, la atención del público no tiene ni un momento de descanso. Para el estilista, el esfuerzo creativo no culmina con la fabricación de las colecciones. Estas obras efímeras no tienen otro punto de referencia que la memoria de un público seleccionado por su capacidad para transmitirlas al gran público, por lo que necesita encontrar un modo infalible para impresionarle. Este es el objetivo de la puesta en escena, que al igual que en la gastronomía, debe respetar la jerarquía invariable de un menú, el buen tempo para mantener alerta el apetito, en equilibrio entre el hambre y la saciedad. El desfile de moda busca puntos de contacto con la vida real, a la que se supone que debe ennoblecer, pues de lo contrario se convierte en un arte abstracto: ninguna mujer se pasa la vida vestida de gala, al igual que los restauradores pocas veces se contentan con servir solo postres. Miyamae coreografía sus colecciones como un poeta compone un soneto, respetando rigurosamente la métrica de cada verso y el orden de las rimas abrazadas para agudizar sus terminaciones nerviosas.


DIVERSIDAD CULTURAL

Con la diferencia de que el joven creador no teje sueños sino tejidos preciosos, y a menudo únicos, que movilizan una parte considerable del tesoro de Issey Miyake. “Crear de cero un nuevo tejido lleva uno o dos años como mínimo. Este margen de tiempo supera con creces nuestros plazos de producción, por lo que exploramos numerosos países productores con la esperanza de encontrar un esbozo de idea genial. Luego viene el momento de llevar nuestro hallazgo al telar, con el fin de mejorarlo, de adaptarlo a nuestra idea, rechazando en ocasiones más de 200 prototipos antes de hacer un auténtico descubrimiento. Es evidente que damos más importancia al acabado de nuestros tejidos que cualquier otro fabricante. Y esto representa un coste que sin duda otros encontrarían prohibitivo”. Pero Miyamae asume este esfuerzo abrumador con la filosofía de un deportista profesional, que acepta transformar su vida en un programa de entrenamiento a cambio de las medallas que pueda conseguir. En el universo de Issey Miyake, la materia prima predomina sobre los cortes. Es la que orienta los nuevos caminos de la marca. Ciertas prendas se diseñan para ser cortadas de una sola vez, en una pieza de tela ya moldeada, como un mueble de madera maciza. “Cuando desarrollamos la fibra más ligera jamás creada, evidentemente los modelos que se le asignan deben realzar esta cualidad. No se puede diseñar una colección sin conocer sus futuras propiedades táctiles: después de todo, ¿no descendemos de un oficio de traperos?” Miyamae va y viene entre su taller de costura y los de los tejedores prodigiosos que se obstinan en el oficio de sus antepasados. “Son monumentos de nuestra diversidad cultural, tesoros vivientes que sería un error no desenterrar. El patrimonio no son solo santuarios y costumbres fosilizadas: en Japón existen maestros artesanos que a veces capitalizan siglos de práctica cuyos conocimientos son de una sofisticación tan antigua que ya no sabemos apreciar su valor”. Su desaparición sería irreparable, y el papel de una marca de lujo es sacarles partido para no dejar que se conviertan en meros accesorios decorativos mantenidos por puro sentimentalismo.


PLIEGUES IDENTITARIOS

“La casa Issey Miyake siempre ha intentado acercarse al máximo a la evolución de la condición femenina. Si mezclamos tecnología punta y técnicas ancestrales, es únicamente con el deseo de armonizar nuestra expresividad vestimentaria con la realidad. En este aspecto, las materias extensibles y los vestidos plisados simbolizan muy bien nuestra filosofía”. Los japoneses han conseguido un avance considerable en el campo del plegado. Incluso han hecho de él una disciplina llamada “origami”, cuyos retos superan ampliamente el pasatiempo de las pajaritas de papel. El origami proporciona soluciones elementales a la pregunta del embalaje que Issey Miyake recientemente ha contribuido a popularizar en talleres de origami y de "furoshiki" (embalaje) con motivo de la exposición “Design Ah!” para los visitantes de 21_21, la impresionante fundación que codirige. Este instituto dedicado al diseño está ubicado en una catedral de hormigón, cuyo abrigo parece haberse plegado tan fácilmente como una pieza de tejido bajo el cincel del legendario arquitecto Tadao Ando. Lo más destacable del origami de Issey Miyake es que es una ciencia exacta, cada descubrimiento es tan incontestable como una nueva ley matemática. Como si el diseñador hubiese logrado dibujar con su lápiz una línea invisible que existía desde siempre. Esta experiencia metafísica se aplica a las exigencias de las mujeres activas, que no tienen tiempo para preocuparse por una prenda arrugada por las fricciones repetitivas de una vida desenfrenada. Los vestidos que se pliegan como abanicos no se arrugan jamás. Otros soportan ser enrollados como bolas gracias a su elasticidad de acordeón que se adapta al contorno de cualquier perfil. Salvo que uniéndose de este modo, las aristas del vestido crean simultáneamente efectos de cesura que simplifican la morfología, estilizándola en un equilibrio perfecto entre la adoración del cuerpo surgida del Renacimiento y su idealización por parte de los artistas góticos.


KIMONO

La tradición de los sastres europeos se estructura ante todo en torno al cuerpo. Sus medidas permiten la realización de un patrón sobre el que se moldeará el vestido. Es la prueba de que el culto a la anatomía tan propio de occidente gobierna su concepción de la costura: ésta no consiste únicamente en realzar una plasticidad, sino que intenta perfeccionarla, mientras que los artesanos herederos de otras regiones del mundo, como los que conservan la tradición japonesa del kimono, no pondrían ninguna objeción a que el tejido se separase de su modelo. La mayoría de los trajes folclóricos son la expresión pintoresca de una tela que envuelve de una forma más o menos rebuscada la silueta a la que cubre. Es un recuerdo del coste de los tejidos antes de la invención de la hilatura industrial, que incitaba a las sociedades de antaño a hacer una virtud de la necesidad desarrollando una estética a prueba de despilfarro. Pero lo que la casa Issey Miyake busca conservar del kimono clásico, diseñado a partir de una sola pieza de tela, es tanto su factura, que economiza en caída de tejido, como la sorprendente ergonomía del confort que proporciona. Sus hallazgos formales no pasan de moda, como las voces de ópera, cuya potencia atlética y brillo emocionante como una llamada a la plegaria fueron antaño precarizados por la irrupción del micrófono, que de pronto permitió a los timbres “hablados” hacer vibrar una sala de conciertos. La elegancia que la cultura europea ha aclimatado en el mundo entero es una noción inestable, tan proporcional al gusto actual como lo es a los cuerpos efímeros. Issey Miyake se la ha apropiado para hacer valer el encanto inamovible escondido en el pragmatismo de los atuendos japoneses y, en cierto modo, poner en movimiento esta “eternidad”.


YOSHIYUKI MIYAMAE EN 5 FECHAS

1976 Nace en Tokio.

1998 Diplomado por el Bunka Fashion College.

2001 Se incorpora al taller de Issey Miyake, donde se le destina al proyecto A-POC.

2006 Pasa a formar parte del departamento de estilismo de Issey Miyake.

2011 Es nombrado estilista del departamento femenino de la marca Issey Miyake para la colección primavera-verano 2012.


Texto Julien Bouré - Fotografías Jean-Claude Amiel - Realización Sandrine Giacobetti



Tradicin Oral

Nespresso

Tradición Oral

Leer Leer

Archivos

Todas las personas Ver Ver

© Nestlé Nespresso S.A. 2010 . Política de Nespresso . Condiciones . Acerca de Nespresso . Créditos . Nespresso Websites
Opsone Fcinq