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La Copa América

El pasado septiembre, la edición 2013 se acababa en la costa de San Francisco en presencia del Emirates Team New Zealand patrocinado por Nespresso. Retrospectiva de un trofeo mítico que también es el escenario de innovaciones y hazañas increíbles.


¡NO LA LLAMÉIS LA FÓRMULA 1 DE LOS MARES! LA COPA AMÉRICA ES MUCHO MEJOR, MUCHO MÁS TÉCNICA Y AMBICIOSA. LA FÓRMULA 1 HA TARDADO 30 AÑOS EN MEJORAR UN OCTAVO EL RÉCORD DE LA VUELTA A MÓNACO; EN EL MISMO LAPSO DE TIEMPO, LA COPA MULTIPLICABA POR DOS LA VELOCIDAD DE SUS BARCOS. La Fórmula 1 sigue agarrada al suelo por cuatro ruedas centenarias; los barcos que acaban de competir han largado las velas de ayer y el principio de Arquímedes para avanzar al futuro. La Copa América no es la Fórmula 1, es Star Trek, salvo que no estamos en el cine: aquí, el espectáculo no debe nada a los efectos especiales.


El trofeo deportivo más antiguo del mundo nació en alta tecnología. En 1851, las velas yanquis, tejidas mecánicamente, triunfaron sobre las de lino británicas, tejidas a mano. El barco americano –escribía en su diario íntimo la joven reina Victoria–, “está construido según unos principios muy diferentes de los nuestros y causa una gran sensación”. Los americanos conservaron el trofeo durante 132 años a golpe de dominio técnico; cuando lo perdieron, en 1983, la Copa cambió de manos. Sin embargo, la técnica no es más que la herramienta de la victoria, así como el martillo no es más que la herramienta para clavar un clavo: hace falta alguien que sujete el mango. Y esto no se realiza en el agua.


Sorpresa: ¡La más grande de las pruebas de vela se gana en tierra! Los participantes (4 en 2013) se benefician del impacto de una multinacional, del presupuesto I+D de una gran empresa, pero sus dimensiones son las de una PYME. Sus entre 150 y 200 colaboradores son seleccionados entre los mejores del mundo. Producen ideas: una o dos por día y por persona. Por tanto, cada mes surgen varios miles de ideas que hay que seleccionar. Tras tres años de preparación, el ganador será aquel que haya escogido las mejores soluciones. “No corremos para ganar la Copa”, declaraba el vencedor múltiple Dennis Conner, “corremos para saber quién la ha ganado ya”.


Gestionar la técnica era aún más crucial este año: todos partían de una página en blanco. Los poseedores del trofeo habían imaginado hacer correr la Copa sobre los veleros más radicales jamás concebidos, “pistas de tenis” rematadas por un ala de A380 (el avión más grande del mundo). Catamaranes casi cuatro veces más ligeros que los monocascos que corrieron de 1992 a 2007. Velas rígidas, dotadas de flaps de avión hipersustentadores, y escupiendo hasta tres veces más de sustentación porque una vela tradicional. Además de la dificultad técnica, era necesario invertir una filosofía milenaria: por naturaleza los veleros padecían un déficit de potencia, y las mentes no estaban preparadas para gestionar el aumento de potencia de las nuevas velas rígidas. Iban hacia lo desconocido, y no había otra dirección posible que continuar hacia adelante, saber hacer volar los barcos sobre el agua injertándoles alas marinas, las “foils”. Sin su sustentación, los catamaranes realmente no tenían suficiente estabilidad. El resultado fue espectacular...


A principios de los años 80, cuando los barcos de la Copa llegaban a penas a 6 m/s, a bordo era una fiesta. Diez años más tarde, sus sucesores llegaban a 10-11 m/s y las tripulaciones volvían con estrellas en los ojos (cuando la sal de los párpados no les hacía llorar). Ahora llegan a 20 m/s, de repente el barco se eleva como un ascensor, acelera como un cohete, el ruido de catarata se convierte en un rugido de esquí: han superado el principio de Arquímedes, están volando...


Muy pronto se hace realidad el sueño increíble: ¡Remontar contra el viento a la velocidad del viento! Este milagro solo es posible combinando el viento existente con el viento creado por la velocidad del barco. Mientras los espectadores disfrutan de una agradable brisa, la tripulación sufre un viento ártico de fuerza 9, un golpe de viento que en tierra se llevaría tejados y ramas de árboles.


A los elementos contra los que hay que luchar, a los límites humanos y a los de la técnica, se añaden otros: los de las reglas. Las reglas “complican las cosas”, reconoce ahora sir Russell Coutts, quien fuera cuatro veces campeón cuando estas se fundaron. “Nos impiden utilizar todos los recursos disponibles". El reglamento especificaba un velamen demasiado potente, que convertía los “foils” en indispensables, pero prohibía controlarlos con medios modernos, como si se impusieran ordenadores propulsados por máquinas de vapor. El motor, pues, será una serie de tripulantes accionando permanentemente bombas hidráulicas. ¡Bombead! Incluso parados, estos presidiarios todavía bombean para controlar el ala. La situación es todavía más absurda teniendo en cuenta que actualmente que los barcos vuelan, la longitud ya no es indispensable: unidades más pequeñas, liberadas de las pesadeces reglamentarias, irán más deprisa (el récord actual de 121,2 km/h lo detenta un velero que es la mitad de grande que los racers de la Copa).


Los artefactos que han sobrevolado este verano la bahía de San Francisco están pues condenados: el progreso no tiene piedad. Serán recordados como antiguas visiones del futuro y venerados entre un cohete lunar y un avión Concorde.


AND THE WINNER IS…

Desde hace unos veinte años, la Copa América se ha convertido en un monopolio neozelandés. Hubo, claro está, las victorias kiwis en 1995 y 2000; después, tránsfugas neozelandeses dieron la victoria a los suizos en 2003 y 2007, y después a los americanos en 2010. En 2013, la pequeña Nueva Zelanda, con una población igual a la de Croacia, ha tripulado de nuevo el challenger Emirates Team New Zealand –del cual Nespresso, Café Oficial de la 34ª Copa América, es patrocinador–, y también ha dirigido al representante americano, Oracle. Estos últimos han sido finalmente los ganadores: la Copa se queda en los Estados Unidos.


Texto Daniel Charles - Fotografías Chris Cameron / Emirates Team New Zealand



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